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Aquel
domingo 18 de Junio concluía la Tercera Feria del Libro
en la ciudad de Río Tercero.
Dentro de sus varios conferencistas y expositores, le correspondería
al Profesor Arnaldo
Pérez Wat cerrar dicho evento con su charla "Entre
el Humor y lo Cómico", título de su última
obra literaria - editorial "Ediciones del Copista" -
en homenaje al genial caricaturista Carlos Raúl Ortiz,(1946
- 27 de febrero del año 2000) de los cuales citamos los
siguientes pasajes:
" Nuestra definición de humor gráfico acentúa
que su ideal estriba en no necesitar traducción a otro
idioma, porque las imágenes del dibujo deben hablar de
por sí, sin necesidad de la escritura.
El lápiz, implacable, de Carlos Ortiz, nunca estuvo de
espaldas al pueblo, sino que siempre con el humor trajo un destello
de esperanza.
Cuando las épocas eran de progreso, con el chiste. Cuando
se tornaban adversas, con la benevolencia del humorista que aprieta
y no ahoga. Por ejemplo: "En la vía pública
(aludiendo a la década del '60) un transeúnte que
se detiene a explicarle a una pareja de jovencitos:
"En esta provincia estaban los obreros mejor pagados del
país
"El nivel universitario era excelente.
"Los estudiantes creían que podían cambiar
el mundo y había una fuerte clase media".
-Y uno de los chicos reflexiona: "Con razón tanta
nostalgia por el Cordobazo".
Pero la chispa del incansable trabajador no descansaba cuando
el funcionario alcanza un grado tal de corrupción que ya
no puede escuchar a la propia conciencia, que se halla sumida
en la perversidad.
Sus viñetas circulan por todas partes cuando las quejas
de los que sufren no llegan al despacho del poderoso y se apaga
la súplica de los que aclaman justicia.
Resta esperar que no se pierda semejante esfuerzo para que la
insensibilidad de los seres sin
corazón, que se acostumbran a engañar al pueblo,
por lo menos no logren conciliar el sueño
Cuando Cognigni dejó una página en blanco en la
Voz del Interior, Ortiz se hizo cargo de sus columnas.
Trabajador incansable hasta el último día cuando
quería tomarse unas vacaciones debía dejar los diseños
hechos. Muchos más dibujos de los que se pudiesen utilizar,
porque debía adivinar el curso que tomarían los
acontecimientos políticos y sociales y dibujar en consecuencia.
La redacción se encargaría de imprimir el que correspondiese,
según el giro que tomaban los acontecimientos.
Nuestro humorista no sólo no es peligroso porque siempre
ríe, sino que su sonrisa constitu
yó la ventana, por donde asomaba sin cesar la bondad de
su espíritu.
Por ello al poco tiempo de conocerlo, nuestro corazón se
regocijó de haberse hecho amigo de uno de los hombres más
ricos de Córdoba, el "Negro Ortiz". Su riqueza
no descansaba sobre lo material, ni sobre el oro que hace doblar
la cerviz a la mayoría. Estaba en esa su fa
milia, que puede ser la envidia del hombre más poderoso
de la tierra. Porque el amor no se puede comprar;y dentro y fuera
de su hogar, su sonrisa fue la esperanza, la caridad, y la generosa
estima de los otros.
"Siempre
hubo tendencia a reprimir la risa.Nietzsche afirma que cuando
el hombre se pone a reír a carcajadas supera a todos los
animales en vulgaridad y Mahoma ordenaba:"No rías
con exceso porque el excesivo reir debilita el corazón".
Sin embargo hay quienes, como
La Bruyere, opinan que debemos reir antes de ser felices, no sea
que nos sorprenda la muerte antes de haber reído.
Más claro aún es el ejemplo de aquel sujeto llevado
a juicio acusado de que su perro había mordido al vecino.
Se defendió diciendo: Señor Juez: mi perro nunca
pudo haber mordido al honorable vecino por las siguientes razones:
1) Mi animal es muy pequeño.
2) Mi perro nunca salta y el distinguido vecino fue mordido en
el cuello.
3) Aunque hubiese saltado, mi pequeño perro no pudo morderle
porque lleva bozal.
4) Aunque se le hubiese salido el bozal, tampoco pudo morderle
pues no tiene dentadura.
5) Mi perro es paralítico, de manera que nunca pudo alcanzar
al vecino, que fue mordido en la vereda del frente.
6) Y último. Yo nunca tuve un perro.
La
rigidez mecánica o repetición pueden resultar cómicas
como efecto de entrometerse en la naturaleza o en la vida, cuyo
ámbito y control no es resorte del hombre. Sería
el caso del individuo que pregunta al observatorio meteorológico
si podrían repetir el eclipse porque se lo perdió
o, mejor aún, aquel que se queja al observatorio porque
el eclipse estuvo medio flojo, manifestando que él ha estado
en eclipses "mejor organizados" que ése.
Así
mismo corresponden al humor negro los chistes que pueden estar
dentro de la teoría intelectualista, y que casi invariablemente
comienzan con el consabido "Tengo que darle una buena y una
mala noticia".
Pero en este caso el médico dijo:
- Tengo que darle una mala y otra muy mala noticia.
- Bien, comience por la mala- se adelantó el paciente.
- Que a usted le quedan veinticuatro horas de vida.
- ¡ Santo cielo! ¿ Y cuál es la muy mala entonces?
- Que desde ayer lo ando buscando para comunicárselo.
Con
los inventos ,aparecen nuevos chistes de este concepto intelectual.
Así, respecto del ferrocarril, un muchacho llega tarde
a la estación, y envía un telegrama a su padre:
"- Perdí el tren, tomaré mañana el mismo".
Y el padre le telegrafía contestando "- No tomes el
mismo porque lo vas a volver a perder"
Traducido
al japonés o al chino (previo paso por el inglés)
el chiste cordobés podría llegar así: Al
culminar el sol el obrero de la construcción se dispone
a tomar alimentos y desenvuelve vituallas. El compañero
le inquiere: - Os disponéis a almorzar?
- Y qué creías, que compartiría vituallas
con cierta diva de la televisión?
En el original cordobés, un obrero de una obra desenvuelve
tremendo sandwich y el compa
ñero le pregunta: - ¿Negro, vai a comé? -
¡No, si vuá almorzá con Mirtha Legrand!
La
realidad que significa un efecto cómico suele ser presentada
por la ironía apoyándose en el lenguaje, como en
este caso del humorista alemán Lichtemberg. El ciego le
pregunta al paralítico: _¿ Cómo anda? _ y
éste le responde : _ Ya lo ve ...
Tienen
su parentesco la risa y las lágrimas. La lágrima
es hermana de la sonrisa. Pero lo triste es cuando la risa y la
sonrisa no son más que una máscara con que ocultamos
la tristeza. Y eso ya lo vió Gogol cuando afirmó:
"La verdadera musa cómica es aquella cuyas lágrimas
corren bajo la máscara". Y ello es a la postre una
realidad en la ironía de Reir llorando de Juan de Dios
Peza. Un hombre se siente muy triste y acude al médico.
El médico le aconseja que para curar su tristeza vaya al
tablado que acaba de abrir sus puertas. En él hay un payaso
tan cómico que le curará las penas y el médico
agrega el nombre de tan mentado payaso:
_ ¡Garrik!
_ Así_ dijo el enfermo _ no me curo.
_ Yo soy Garrik cambiadme la receta.
Y agrega:
Cuántos
hay que cansados de la vida
Enfermos de dolor, muertos de tedio
Hacen reír como el autor suicida
Sin esperar para su mal remedio.
Ah!
Cuántas veces al reír se llora.
Nadie en lo alegre de la risa fíe.
Porque en los seres que el dolor devora
El alma llora cuando el rostro ríe.
Cuando
muere el amor, la fe, la calma
Si sólo abrojos nuestra planta pisa,
Lanza a la faz la tempestad del alma
Un relámpago triste... La sonrisa.
El
carnaval del mundo engaña tanto
Que las vidas son breves mascaradas
Así aprendemos a reír con llanto
Y también a llorar con carcajadas. |